martes, 18 de noviembre de 2014

informe del tiempo



volver atras, las palabras apareciendo en la oscuridad, sentirte en la piel como al viento. un disparo en el teclado, un error y volver a empezar. las canciones que escuchabamos en la madrugada. los encuentros, el humo dulce dentro de tu choche, una pestaña en tu mejilla, amaneceres on sudor y suspiros frente a un rio indiferente. el mar, tus pies en mis orillas, tus petalos cayendo en el cesped. la tristreza del adios, los vidrios empañados y el aire viciado de nosotros, aprender a olvidar
los destinos sin descubrir, los paisajes que imagino en tu retina, la noche volviendo a caer y el cielo repleto de tus pestañas. una manzana con luces, una esquina con tus besos. las calles empedradas, otro disparo. un vagabundo transmitiendome su tristeza, mis ojos empañados, el cielo nublado.
la cancion que escuchaba el dia que no te vi mas, la cancion que escuchaba aquella tarde atravesando esos campos a 45º. una luna dibujada en el mar, una isla de frivolidades y el amor escondido entre unos arbustos, el calor de la tarde en tus labios a mi espera.
una carta en mis manos, tus palabras en mis ojos, mis pensamientoos entrando en tu mente, mis letras en tus dedos, tus mambos y los mios, demasiado lejos para no encontrarse.
tus montañas y mis llanos, tus deseos y mis anelos, a la espera del encuentro.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Memorias del futuro



La primera vez que vi a Laura fue en un recital, allá por el 2007. Yo era un rio de transpiración, el lugar era humedad y agua, la banda seguía tocando y yo decidí apartarme un poco del público para tomar aire, ella estaba ahí mirando mi remera y yo no me había percatado hasta que levante la mirada y vi sus ojos entre esos cabellos rizados, ella me hizo un gesto sobre mi remera y yo me acerque para hablarle, cruzamos palabras y en ese momento yo me di cuenta de que quería pasar toda la vida con esa chica. Unos minutos después apareció un flaco con una cabellera corta y apartándola de mi la beso, el mundo se desmoronaba en unos instantes, la banda había terminado el 8 tema y al sonar los primeros acordes del noveno tema su novio volvió al tumulto dejándola sola de nuevo, junte valor y me acerque por unos instantes y susurrándole al oído le dije que me pasara su fotolog.  
Al llegar a casa lo primero que hice fue prender la computadora y buscarla, la agregué y le escribí, pero su novio me agredió y ella amablemente me pidió que no le hablara más. Con el correr del tiempo logre olvidarla y continúe guardando aquella mirada y esos labios en las profundidades de mi interior. Habite millones de cuerpos, tropecé en calles que no volvería a pisar, recorrí kilómetros en busca de algo similar, una noche mientras viajaba en medio de la niebla en un coche con una mujer que había conocido semanas atrás y habíamos decidido recorrer Uruguay en auto, me acorde de Laura, ella siempre volvía, siempre aparecía en mi mente como aquellas asignaturas pendientes que reclaman ser concluidas. El auto atravesaba los grandes bancos de niebla y la carretera se asemejaba a una película de terror, pero sin embargo no teníamos miedo, ella hablaba de las cosas que iba a hacer cuando regresara y yo tan solo no podía dejar de pensar en que no quería regresar, había empezado a gustarme el camino, había comenzado a encontrarme.
Unos meses después la volví a cruzar y esta vez las casualidades fueron más benévolas, nos cruzamos en el subte y en ese instante, sin dudar y sin decir nada seguimos hasta catedral y nos bajamos, caminamos sin mirarnos, pero sintiéndonos, y nos tomamos de la mano y caminamos en dirección a La Manzana De Las Luces. Nos sentamos y con una mirada nos contamos todo, el tiempo se reflejaba en nuestros ojos y en ese edén nos besamos por unos instantes, seguimos hablando con nuestro cuerpo. Me aleje un instante para obsérvala y grabarme cada detalle de su rostro hasta poder dibujarlo con los ojos cerrados.
-¿Por qué tardaste tanto tiempo en volver a aparecer?
Le dije con un tono de anhelo, como esperando que eso que creía un sueño sea realidad, creo que ese fue mi gran problema, el de vivir soñando sin poder diferenciar lo real de los sueños y no poder disfrutar sin dudar del tiempo. Ella me miro y me dijo que vallásemos  a caminar. Salimos de La Manzana De Las Luces y caminamos por Perú en dirección a Retiro, llegamos a plaza San Martin y podíamos disfrutar de la ciudad como si fuéramos turistas, nos sentamos y ella me dijo que quería fumar, armamos un porro y lo fumamos lentamente con la ciudad y su total indiferencia de testigos. Ella no hablaba y solo me miraba, la noche se había asentado en la ciudad y el humo alimentaba el paisaje, la avenida santa fe serpenteaba la plaza y desde las alturas se veía tan hermosa con esas luces. Nos fumamos todo y por inercia nuestros cuerpos se llamaron y comenzamos a besarnos, sus labios tenían el sabor del deseo, era como comer la fruta más rica y tener un instante de eternidad en la boca, en su rostro se habían depositado unas gotas de rocío que había caído de los árboles, nos besamos durante una hora y todavía no se nos había acabado el sabor. Salimos a caminar y la ciudad se había distorsionado y veíamos todo desenfocado, compramos unos chocolates y mientas caminábamos por florida nos reíamos y tropezábamos en cada cordón que aparecía, cuando uno está bajo ese efecto todo se transforma en un paseo placentero en cual todo se desenfoca y lo único en que uno piensa es en disfrutar y dejarse llevar.  Doblamos en Rivadavia y después caminamos por la nueve de julio en dirección al obelisco, los autos pasaban indiferentes antes esos dos extraños que caminaban sin sentido.
Esa ciudad que me arropaba, sabia tanto de mí, tenía mis fracasos y mis triunfos, mis llantos y mis sonrisas, después de esa noche no volví a ver a Laura. Nos despedimos en la base del obelisco, ya se nos había pasado el mambo y se acercaba una tormenta, ella tomo su colectivo y nos despedimos con un beso prometiendo vernos de nuevo, pero ambos sabíamos que cuando amaneciera cada uno seguiría con su vida. Tome el 45 en dirección al sur y cuando el colectivo arranco,  el cielo se dejó caer todo de golpe y con esa lluvia yo sabía que la ciudad se lavaba de las historias como un borrador se limpia para luego volver a escribir una nueva historia.
Recordé sus ojos y su mirada, supe que el tiempo me jugaba malas pasadas, pero con los tropezones iba forjándome lentamente, cada caída dejaba algo, y mi corazón iba esquivando al amor y a sus fantasmas, la lluvia había cesado y estaba por llegar, baje del colectivo y una suave brisa de aire predominaba en las calles. Camine en dirección a mi casa y en el aire se podían sentir los aromas a azares, la primavera se estaba acercando, y yo como ella empezaba a renacer nuevamente, cerré los ojos y me detuve  a respirar profundamente un instante,  la lluvia había lavado el camino y yo me encontraba de nuevo en el con los pies dispuestos a caminar en el….

miércoles, 20 de agosto de 2014

Too soon

En esos pequeños momentos de iluminación, o quizás de curiosidades que surgen a la madrugada, en esos momentos, empiezo a envidiar, o a quizás querer haber sido tal o cual cosa. Las cosas que he dejado atrás, los pasos en falso. Quizás ese tiempo no me correspondía, y yo tan apresurado por adivinar qué hay detrás de esa puerta. Un mosquito en la noche me ha quitado el sueño, por los agujeros de la persiana se filtran las luces de la cuidad, quizás el único medio entre ese universo y el mío, esas luces me recuerdan que el tiempo sigue corriendo ahí muy cerca mío.
He vivido el futuro, varias veces. He visto y me he equivocado muy seguido, he cargado de aciertos estas manos para luego abrirlas y arrojarlos a la tierra. No tengo nada que renegar de él, quizás me debe más el pasado, el futuro ha sido siempre sincero, y a veces este montón de palabras tiene sentido para otros. Me he hartado de los dilemas existenciales, puedo recordar, puedo crear palabras y frases para vos, para ella, o para la otra, y todas no sabrán que no tienen nada que ver, quizás la única solo exista en los pétalos de las rosas que he desojado en mi adolescencia.
Hoy me veo, en el reflejo de este monitor, veo a mi alrededor, veo una biblioteca improvisada, repleta de libros, veo libros tirados por ahí, un disco de todos tus muertos, un llavero, un playmobil, una foto de Frodo, un muñeco que debe tener 13 años, un par de medallas, un trofeo, unos peluches, una pila de entradas de recitales. Me veo a mí en cada objeto, yo y mi problema de acumular pedazos de momentos.

He gastado años esperando que se caiga un libro de mis manos, y realmente dudo de mí, dudo de que estas manos disparen 300 paginas, siento que algo se viene gestando hace años, y que de a ratos me regala un par de  carillas. Cuando era más joven solía pensar que las cosas me sucedían para que yo las contara, y cuando deje de creer eso dejaron de sucederme cosas dignas de ser contadas. Me he convertido en un hombre normal, un tipo con barba y kilómetros, pero hoy, quizás esa película que no tenía nada que ver, pero me quito el sueño, quizás aquel post de ese desconocido en ese blog, quizás esta realidad que nos hace vivir tan acelerados, el mundo nos está dando un ultimátum y nosotros que nos hemos equivocado mucho y nos pesa la culpa, solo nos apuramos, nos dosbordamos y vivimos como si cada día fuera el ultimo, pero queriendo creer que no, el pánico se ha adueñado de nosotros y quizás la casualidad se ha apurado y nos cruza por temor. Quizás ya no sea too soon…

lunes, 11 de agosto de 2014

El mar

Con laura el amor no era fácil; ella se retraia como lo hace el mar cada vez que se va a formar una ola, para luego llegar a mi con toda la fuerza y romper contra mi costa y hacerse espuma y disolverse entre la arena, y otra vez de nuevo a empezar. No todo era caos en ese cielo púrpura, no todo tenia que ver con la luna. Habia momentos en que todo se veia opacado, donde la felicidad aparecía de una forma especial, en los cuales atravesabamos la niebla en el medio de la noche. Quizás el amor sea eso que se encuentra en los momentos menos significativos para los demás. Mostrarte mis lugares secretos a los cuales nadie acudió, devolverte un suspiro en alguna playa alejada al éste, enseñarte mis pasiones y volverme a enamorar de ellas gracias a ti. Mejorar es algo que se logra con determinación, pero crecer es algo que se logra con un par de tropiezos y sobretodo confianza. El mar será para ti la mejor metáfora y yo seré esas costas a las que no es facil llegar; tu te alejas y yo espero, suebte a ese avión y no mires atras, mira adelante que yo estaré esperándote muy cerca de dónde vallas a aterrizar...

jueves, 15 de mayo de 2014

Los jueves siempre llueve. Fragmentos..

El cigarrillo se estaba terminando de consumir en la mano del viejo, y lo poco que quedaba de el solo era una silueta gis y fragil,como esas relaciones a punto de terminar, esperando un simple movimiento para convertirse en polvo.
El bar ya estaba cerrando sus puertas y el viejo demoraba el ultimo vaso, lo miraba y lentamente le daba giros con la muñeca. Siempre que hacia eso, lo siguiente que acontecía a esos leves movimientos, eran sus cuestiones, algo que estaba bien adentro, y que como la espuma de la cerveza se iba aclarando con el tiempo.
-yo no se quien le dijo al hombre que debia trabajar para vivir, pibe.
Después de haber disparado esas palabras al aire, se bebio un sorbo de cerveza caliente.
-¿por que decis eso viejo?
-mira pibe, la vida es desiado corta como para desperdiciarla en un trabajo, perder el pelo, dolores de cabeza; haceme caso pibe, todavia estas a tiempo de renunciar a todo esto que te venden. Uno se siente pleno cuando viaja, cuando conoce, cuando tiene aventuras. El hombre se pasa la.vida construyendo una gran torre en la que otro vivirá y sera "feliz", haceme caso, agarra lo que tenes puesto.
Lo miré buscandole la vista, y solo pude divisar sus ojos vacios, mirando a un punto fijo, quizas a sus ausencias, a sus soledades, a los pendientes que hoy le pasaban facturas, me miró a los ojos y ahi lo pude encontrar, tenia una inocencia, una pureza, era él, pasado presente y futuro en esa mirada.
-preguntame si tuviera plata que compraría, preguntame pibe...
-¿para que viejo?
-vos preguntame pibe, y te vas a dar cuenta que vas por la vereda equivocada.
-bueno, si insistis. ¿ si tuvieras toda la guita, que comprarias?
-tiempo pibe, tiempo para disfrutar, eso no vuelve...
Volvió a mirar el vaso y luego se tomó lo que quedaba en el. Pedimos la cuenta, el tipo del bar nos miró cob intención de venir, pero terminé yendo a pagar a la caja. La calle estaba vacía y una leve niebla se habia instalado en cada esquina, la luna estaba muy arriba, casi oculta entre unas nubes, el viejo me miró y sin decir una palabra emprendimos camino hacia su hogar, la primer gota se demoró un rato en caer y luego todas las demas que estaban dormidas se abalanzaron de golpe. No nos importó mojarnos, sabiamos que esa lluvia traeria cosas nuevas...

jueves, 8 de mayo de 2014

Un reflejo

Puedo ver mi rostro estampado en la ventanilla del colectivo.
Desenfocar el mundo al verte en un punto fijo.
La inspiración llueve en diferentes campos, y mi cuerpo extraña esas gotas.
Es curioso como el viento, lleva y trae, todo aquello que transformara cada célula de mi organismo.
Respirar, ser aire y sangre a la misma vez...
Un recuerdo, un perfume. Tu rostro en mi pecho, tu cabello en el aire y ese aire nuevamente dentro mio. Poseerte y respirarte, ser pasado y presente en tu piel...
Despedirme de ti alguna que otra madrugada, tropezar con tu recuerdo en mi canción favorita.
Exhalar(te) y llevarte para siempre en mi...

lunes, 28 de abril de 2014

El viejo

Creo que no aprenderé mas, que los errores los arrastrare hasta las últimas consecuencias. Siento que me estoy ahogando en este lugar, que cada parte de mí se va deteriorando de una manera acelerada. Tengo que dejarlo todo, no sirvo para esto, debo partir, escaparme, romper ese cristal que me rodea y me separa de cada oportunidad.
A veces veo en el espejo el rostro de ese niño que fui, esa infancia de pantalones rotos en las rodillas y siento cierta nostalgia, él era un soñador, un impulsivo, y yo? Y yo donde he quedado?
He vuelto a la madrugada en algún que otro colectivo a la madrugada, con pedazos de mi corazón en mis bolsillos rogando que al llegar todo se pudiera solucionar con algún pegamento. Pero el corazón no funciona así, siempre que se rompe y uno lo vuelve a pegar, nunca vuelve a quedar igual.
He amanecido en camas ajenas con resaca y un sabor amargo en la boca, intentando escapar de ahí sin despertar a la otra persona. Recuerdo que el viejo me decía mientras me cebaba un mate y mirábamos al campo, “pibe, la única razón por la que los arboles más altos del monte son los más altos, es porque han resistido todo tipo de tormentas y climas, vos pibe tenes que tomar al vida así. Todo te va a servir, cuanto más duela, más grato será verlo a la distancia. Hoy el campo esta calmo, la época de cosecha ha terminado, y tu mi hijo, tendrás que entender que todo en la vida se mueve en ciclos, y no siempre los ciclos de la historia serán los mismos que los tuyos, un día despertaras y sentirás que has crecido; así que relájate, equivócate, que para enmendar hay toda una vida por delante”

El viejo siempre tenía las palabras justas, el sabía todo lo que me pasaba en el instante en que me cebaba el primer mate, al caer el atardecer aquellos arboles más altos traían una suave brisa, y creo que de eso hablaba el viejo, aquellos viejos e inmensos arboles no castigaban, solo dejaban pasar una suave brisa que era la mínima y necesaria para arrojar sus semillas. Todo era calmo, todo merecía en ese instante la posibilidad de ser completamente eterno.