jueves, 23 de enero de 2014

Lluvia

Giro el grifo de la pileta del baño y empapo su rostro con ambas manos, lentamente se erguía mirando fijamente al espejo. En las noches que no podía dormir, él repetía ese ritual hasta encontrar el sueño. pero esa noche, quizás fue la temperatura del agua, quizás fue la fecha, quizás, fue que nunca se despertaba a las 3:30, pero esa noche mientras contemplaba la nada misma en lo profundo del espejo del baño, las gotas recorrían su rostro, al llegar al final golpeaban con resto del agua que había quedado estancada en la pileta. En ese momento, cada gota, golpeando el agua, cada gota, le recordaba la lluvia; aquella lluvia, aquella  noche.
-         Sabes que esta noche no será eterna.
Le dijo ella y exhalo una bocanada de humo
-         flaca. No busco la eternidad, no quiero que esta noche sea eterna, la gente se pasa la vida buscando momentos eternos y sin disfrutar de eso que esta frente a sus narices. Quiero que esta noche dure lo que la lluvia. Esta lluvia, que comenzó hace un rato, pero quiero que termine con tu último beso, con ese beso que será el recuerdo cada vez que llueva, porque, cariño, eso es la eternidad, convertir un momento hermoso, en un recuerdo, transformarlo en un olor, y cada vez que percibas una fragancia similar, poder ser feliz.
La flaca lo miro, él estaba hermoso esa noche, sus ojos brillaban, ella amaba cuando él estaba de buena racha, cuando el alcohol no lo transformaba en un moustro que escupía insultos a todos, en un hombre cerrado que solo hablaba de libros y de cosas que nadie nunca entendería, esa noche él estaba radiante, él podía mirarla e inmortalizar el momento. Él la amaba, pero sus destinos estaban muy lejos, la lluvia siempre fue el medio por el que se movían. Desde esa noche en que el toco su ventana aquella noche, y ella lo vio entre los agujeros de la persiana, esa noche supo que lo amaba, que ese hombre todo mojado y con lágrimas en sus ojos era lo que ella amaría toda su vida.
-         flaca, no estoy en mi mejor racha, estoy muy perdido, por eso quiero que este momento seas vos, seas lo que voy a recordar toda mi vida. Que mediocre que fui cuando creí que eras mía, a veces, no todo sale como uno lo planea, por eso debo irme, ya no quiero que esta ciudad me siga castigando, compre un pasaje a España, sé que nada de esto te sorprende, desde que nos conocemos vengo diciendo que me voy a ir, pues, ha llegado el momento. Recuerdo la película Martin Hache en la que Hache le dice a su padre, que extrañaba las terrazas de Buenos Aires; bueno, flaca, yo voy a extrañar la lluvia, ésta lluvia en particular, la última lluvia que podre recordar, flaca en dos horas sale mi vuelo, lo siento mucho, pero esta era la mejor manera de despedirme de vos, esta era la mejor manera…
Cogió una toalla, y limpio su rostro, miro nuevamente al espejo, la lluvia había cesado. Apago la luz, esa noche volvería a intentar dormir, Madrid le generaba insomnio.

miércoles, 22 de enero de 2014

Find

A veces siento que extraño ese lugar que aún no conocí. En mi mente surgen las eternas ganas de salir corriendo, sin mirar atrás; el viento acariciando mi rostro, los escenarios pasando a mí alrededor, y una meta muy lejana.
Siento que se desmorona todo, siento que estoy flotando en una especie de nube, sin poder pisar fijo, hace casi un año que no veo todo de otra manera, busco y revuelvo en mi interior, pero no logro encontrar más que preguntas. Miles de rostros borrosos, clichés de novelas clásicas, siento… siento, a veces entre mis problemas visuales logro ver con claridad.
Respirar hondo, bien profundo, y exhalar todo lo malo desde adentro. A lo lejos veo un sendero, todavía está muy lejos, mis ojos se llenan de lágrimas, las palabras aparecen en cada disparo. Recuerdo un campo a 75º y una ruta serpenteando las montañas, un pez dentro de un pozo en la arena. El cielo… las nubes, esas que suelo pisar día a día, se ven más lindas desde abajo, ¿Qué hago esperado a que las cosas me sucedan?
Cerré los ojos un atardecer frente al mar y pude ver tu rostro dibujarse en la oscuridad y destellando entre miles de luces y colores dentro de mi mente, vi tu rostro con mucha claridad, vi tu rostro, ahora solo falta….

Encontrarte…

lunes, 25 de noviembre de 2013

Eterno

La oscuridad gobernaba el cuarto de Matías. El dormía, o eso fingía. Su día había sido terrible, y en la noche era cuando todo empezaba a resurgir. En la noche pensaba en clara, en esa “figurita difícil” quizás eso era lo que hacía que él se interesara tanto en ella, la imposibilidad de tenerla; como en su infancia, la figurita que nadie tenía. Aquel trozo de papel con un dibujo que les faltaba a todos para completar el álbum. Pensaba en eso, aquella noche entre sabanas, y en ese momento le surgió una pregunta; ¿Quién determinaba cual era la figurita difícil, y por qué?
Era algo que en su infancia nunca se le había cruzado en la cabeza, quizás porque no tenía la capacidad para comprender que hay veces en que los acontecimientos exceden a la razón, y ahora de grande, con un par de años y de golpes en la vida, recostado sobre la cama de su infancia,  pensaba en algo similar, pensaba en algo que no podía tener, algo que le faltaba. Pero también pensaba en el (¿Por qué?), desde su infancia tenia a alguien encargado de escoger a su figurita difícil, y de mostrársela, pero por más que comprara todos los paquetes de figuritas del kiosco esa figurita no apareciera.
Quizás esa estrategia de mercado delimito la forma de percibir las cosas en su vida, a alguien se le ocurrió la brillante idea de escoger una de todas las figuras del álbum y decir que esa sería la “difícil”. Y que por cada millón de las otras, solo saldría una de estas y así los niños se verían obligados a pasar por el kiosco una y otra vez para entregarse al farsa de un supuesto “azar “ en el cual solo verían más de lo mismo, e incluso la gran mayoría de ellos renunciaría a la búsqueda después de varios meses de fracasos, quizás las corporaciones de figuritas han hecho de nosotros unos seres consumistas y pesimistas, dándonos falsas esperanzas de que algún día podríamos llegar a completar un álbum el cual, todos sabemos pocas veces ha sido logrado. Hemos encarado la vida “adulta” de esa manera, pensando en que después de  mucho esfuerzo esa figurita tan solo sería una utopía, algo idealizado, que el amor tan solo es una costumbre de las personas al verse corrompidas por el fantasma de la ausente e imposible figurita. Matías se veía enredado en estas terribles conjeturas, es increíble como una mujer nos quita el sueño, como nos enaltece y nos deja por el piso con tan solo su atención o indiferencia.
Hacía ya más de un año que él no veía a Clara, recordaba su cabello, su boca, esa indiferente forma de nombrar las cosas que le gustaban.
Ella enumeraba cada uno de sus besos, y luego le mandaba un mensaje a él diciéndole que el beso trecientosuno había sido más lindo que el beso cuarentaytres. Hablaba de Oscar Wilde muy a menudo, y siempre le llevaba un chocolate águila semi amargo, y un saquito de té Earl grey TWININGS  porque sabía que era su preferido. Leían en la plaza de congreso y luego cada uno seguía con su vida. hasta que un día Matías tuvo la brillante idea de “confundirse”, de decirle a ella que él no podía seguir avanzando, que se sentía perdido, que la quiera, pero que él se sentía como Bukowski, que una chica como ella se merecía algo mejor, y fue así. Clara cerró su corazón y se alejó bajo los aleros de la avenida Rivadavia en sentido al oeste, ese día llovía y Matías no caía en la cuenta de que en cada paso y cada minuto se alejaba el amor de su vida. Pero él era demasiado torpe en ese momento para comprenderlo. Es extraño cómo funciona el ser humano, reacciona mediante la ausencia, cuando uno lo tiene se siente ahogado, y cuando no lo tiene siente que le falta un trozo de sí. El amor era el karma de Matías, él era un especialista en el fracaso de este deporte.
Esa noche estaba muy perturbado, y tuvo que despertarse, la imagen de Clara alejándose aquella tarde, se había hecho recurrente en los sueños de Matías. Se levantó de la cama y se dirigió a la heladera, en medio de la noche esquivando cada uno de los obstáculos hasta llegar. Es muy loco como uno conoce su casa de memoria al punto de poder salir de su cama en medio de la oscuridad de la noche y llegar a la heladera sin chocarse nada. Abrió la heladera  y saco una botella de agua, cogió un vaso del aparador y se sentó a contemplar la luna que entraba por la claraboya de la cocina. Desenrosco la tapa de la botella con lentitud y mientras vertía agua en el vaso, jugaba con la tapa en su otra mano. Ese estilo de tapa le recordaba a su infancia, a esas tapas de Gatorade que hacían ruidito y eran tan llamativas. Matías pensaba mucho en su infancia, y siempre se preguntaba si esta había sido tan placentera como la recordaba, o si tan solo la ausencia de ésta generaba la idealización de una infancia memorable.

Nunca sería feliz si no se desprendía del pensamiento, nunca sería feliz si no dejaba de ver las cosas de afuera aun cuando lo estaba viviendo en ese preciso momento. Sentado en aquella mesa en medio de la madrugada con el reflejo de la luna en el vaso de agua. él pensaba en que la vida se parecía a un tango que nunca había escuchado, pero que le sonaba familiar cada instante en que sentía que estaba perdiendo las riendas, en ese instante se sentía vivo, en ese instante las figuritas no importaban, en ese instante su mente se aclaraba y veía todo con mayor amplitud, veía en ese instante, se veía a él caminando tras un sueño borroso con una melodía triste de fondo, se veía sobre una calle empedrada pateando una tapita de gaseosa en medio de la noche, bajo una ciudad gris e indiferente, se veía,  quizás, eterno.

domingo, 17 de noviembre de 2013

improvisando

No pensar, no estar, no soñar
Extrañar, te
Dejar el tiempo atrás dejar de verte en la borra del café
Caminar las calles sin una mano en mi mano,
Caminar la vida sin una mirada a mi lado.
Sexo y acido, humo dulce y las noches en vano
Reclamarle coherencia a una cama vacia con una persona a mi lado.
Creerme las mentiras que yo mismo me he inventado
Dar los pasos hacia atrás para poder sentirte unos instantes entre mis brazos,
Desaparecerte, una mañana, un boleto de avión, un beso en el cheek-in
Una letra de canción bajo tu almohada, ahí cerca de tus sueños, ahí cerca…
Desorientado, sin un rumbo, solo palpitaciones de que el camino cada vez se ve mas borroso,
Un futuro viaje se gesta, un futuro que se me queda a cuestas.

Cerrar los ojos frente a ti y calcar tu rostro con mis ojos cerrados para luego verte en mi mente cada noche, cada vez que el miedo me impulse a cerrar mis ojos, cada vez que piense en algo, cada vez que busque una razón, ahí estaras, dibujada en mi mente, dibujada para decirme que no todo ha acabado.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Fragmentos #1-12

Matias subio al colectivo, la ciudad cesaba su actividad lentamente. Sacó boleto y se ubicó en un asiento individual y estampó su frente contra el frio ventanal, necesitaba enfriar sus ideas, el echo de haber perdido su oportunidad, habia tantas cosas que le quedaron pendientes. Afuera llovia lentamente y el vidrio del colectivo se iba impregnando lentamente con gotas formado una especie de cielo estrellado, el cual Matias contemplaba con cierta dejadez. Siempre los colectivos, siempre de noche, parecia que estaba destinado a las perdidas. Pensaba en aquellas palabras que le habia dicho el viejo un dia mientras le preparaba para la merienda una leche con chocolate rallado. "Pibe, al amor hay que entrarle como a un chocolate. Primero saborearlo lentamente y luego retenerlo, lo mas que uno puede en el paladar para nunca olvidarse su sabor". Pensó en que todavía le quedaba un sabor de aquel viejo amor, y se preguntaba si todo iba a seguir de esa manera. Faltaba poco para llegar, habia refrescado y el colectivo estaba completamente vacío. Se subió el cierre de la campera hasta el cuello y volvio a contemplar el mundo exterior, sabia que al bajar del colectivo el mundo volveria a girar. Cogio su mochila y bajó del colectivo, habia llegado a destino.

sábado, 17 de agosto de 2013

(…)




(...)
-    -      Yo siempre dije que hay que tener el corazón dividido en dos, una mitad blanda y la otra de roca. La mitad blanda se la entregas a la persona que amas y la otra mitad la mantenes para cuando esa persona te decepciona.
-     -     ¿Pero entonces me decís que nunca se puede ser completamente feliz?
-      -    Exactamente, uno es feliz a medias, nunca sos feliz completamente, nunca podes separar el corazón de la mente, nunca podes entregarte completamente, “mira pibe: te acordas esa vez que te pusiste de novio con Tamara, allá por el 2006?”
-       -   Si, ¿qué pasa?
-          Bueno, vos estabas feliz, pero en el fondo sentías que algo faltaba, que no alcanzaba, que te faltaban ganas, o algo así me dijiste una noche mientras nos tomábamos una ginebra.
-        -  Si, tenes razón, pero que tiene que ver eso, yo estaba enamorado
-        - Estabas enamorado pibe, pero esa parte que faltaba, esa parte que tenía dudas, siempre está, y siempre va a pujar por tener el lugar completo en tu corazón.
-       -   No se viejo, vos estas medio quemado, me parece que usas tus malas experiencias para darme consejos que solo te podrían haber servido a vos, pero que ya no sirven, es como jugar a un juego y morir y luego darle continuar y hacer las cosas bien y ganar el juego, la vida es algo similar, pero no del todo acá las cosas que no hicimos bien con una persona rara vez se pueden remendar con esa misma.
-           
La noche estaba en su punto más alto, una luna mal dibujada se dejaba ver en un vidrio empañado. El viejo lo miro y comprendió que Matías había crecido, que ya no era un niño y que había sufrido y aprendido. Largó un gran suspiro, agarro la botella, sirvió un poco de wiski en cada vaso. Volvió a mirar a Matías, alzo un vaso en el aire y lo invito con su mirada a un brindis.
Por el amor y sus fracasos, por los tuyos y los míos pibe, por nosotros, SALUD!

martes, 18 de junio de 2013

Entre rios y san juan

Se miraban por el reflejo de la ventanilla del colectivo,  Matias iba sentado un asiento mas adelante que ella, se observaban de reojo, como quien quiere mirar pero no quiere que lo descubran y a la vez si, ella era una mujer muy interesante,  su cabello negro y sus ojos a tono daban la impresión de que no todo en su vida habia sido fácil.
Matias que ya la queria encarar aprovechaba en cada curva que daba el colectivo para buscarla con su mirada en aquel reflejo, pero ella parecía muy lejana. Ambos compartian cierta complicidad,  pero ambos sabian que al llegar cada uno a destino se verian obligados a olvidarse, a dejar pasar el tiempo y los colectivos y sin darse cuenta... la vida